Roberto Loaisa Casanova Los Ruethianos y el Fuego (Cap, 12) - Eclipse Lunar Eclipse Lunar

Los Ruethianos y el Fuego (Cap, 12)

Pasó la semana y como bien prometió Marant regresó al séptimo Rue, sacó de sus Bolsillos las llaves de la casa, las introdujo y rápidamente vio a Manfred al fondo de la habitación sentado en la cama con las piernas dobladas leyendo uno de los libros que le dejó Marant.

– Ya veo que ya has empezado con tus primeras palabras – dijo Marant sonriendo observando dentro de la habitación.

Miró de hito en hito todas las paredes de la habitación, estaban chamuscadas todo ello lo rodeaba una inmensa oleada calor en la habitación, Marant se sentó al lado de él y comenzó a explicarle parte de la historia de los Ruethianos.

Le explicó que su raza eran los Maestros del elemento fuego, eran los hijos del Dios Rue, tenían como característica la disciplina, pureza y rectitud, dice la leyenda que Rue cuando traicionó a Kae fueron creados de la lágrima del arrepentimiento, arrepentimiento que se convirtió en todas las cualidades que Rue no supo tener: sinceridad, dureza, viveza, amistad y confianza entre otros aspectos…

Le explicó que había distintos Ruethianos, dependiendo del nacimiento en una hora del Sol determinada tenían una cualidad distinta:

Los hombres del Blanco Amanecer: suelen tener la capacidad de Ligerazgo, son altos y desarrollan una fuerza descomunal, triplica la fuerza de cualquier otro Ruethiano, su cualidades eran aptas para la batalla y trabajos forzados, eran los principales guerreros Ruethianos, se decía que había unos hombres del blanco Amanecer que nacían entres las horas del amanecer y las horas del Mediodía, además de ser grandes guerreros tenían la capacidad de hacer incandescencia en algunos objetos con cualquier toque de su mano, se los denomina “los tocado por los brazo de la Llama”.

Los siguientes serían los hombres del alto Sol: son los Traumaturgos de la esencia del Fuego, tienen la habilidad innata de la magia del fuego además de otras cualidades mágicas, cada uno guarda unas series de actitudes innatas nacida desde el mediodía hasta el atardecer, al principio en su nacimiento e infancia parecen personas muy débiles y frágiles, pero luego pueden llegar a ser grandes Maestros del fuego, son llevados Thark, para enseñarlos el arte del fuego.

Finalmente le explicó que los últimos sería los hombres del viejo Ocaso: realmente son los más indispensables en la raza, tienen la capacidad de detectar a los Kaenitas en su primera transformación, es como dice la leyenda, son los visionarios de la primera Luna, También se los conocía como “los abrazados por la noche”, generalmente tenían ideas anárquicas y si no se los controlaban podrían traicionar a su raza, tenían la dualidad de rendir servicio a los Ruethianos o los Kaenitas.

Así estuvo, día tras día explicando a Manfred la cultura de su pueblo, le enseñó año tras año todo tipo de profesiones desde herboristería, cuya enseñanza iba el conocimiento de aquellas plantas que equilibraban su Rue-ak o fuego interior, muchas plantas les eran familiares, las que Sam traía a su madre, para tratarle algunas heridas de su enfermedad, Manfred le hizo muchas preguntas de su enfermedad, tanto síntomas como quemaduras en el cuerpo pero Marant todavía no tenía todas las respuestas a su pregunta. Continúo enseñándole el arte de la espada y principalmente el arma principal, el Trik-loe, era una vara extensa con dos hojas de espada en los extremos de la misma, en cada filo lo adornaba un sobrepeso con forma de sol.

Manfred con el paso de los años comenzó a comprender muchas cosas de su cultura, de cómo los enseñaban desde pequeño aquel deporte, realmente no era un deporte para ganarse el sueldo de un soldado de la Llama, era una estrategia para que todo el mundo practicara el uso del Trik desde pequeño, para que de mayor tuviera el mayor uso del Trik-loe, un arma de guerra para la defensa de nuestra raza, también comenzó a entender aquella zona tan desoladora, era un campo de práctica para los Tharkiitas, era todo de piedra para evitar accidentes de quema al utilizar aquellas palabras de lengua antigua, pero hay algo que le confundía de todo lo que le explicaba Marant, su sueño, una mujer susurrándole que su madre estaba muerta, eso a Manfred le corroía las entrañas, le confundía le hacía generar un .

Manfred cumplió mayoría de edad al lado de Marant, iban a todos lados juntos, Marant le empezó a enseñar toda la tierra de Kalash, lugar donde estaban en esos momentos, viajaron durante días, hasta que toparon con el extremo de un bosque de Termias, a Manfred le dio un vuelco al corazón al volver a ver aquellas Termias que antaño le recordó aquella noche de tragedia, donde toda su vida se desmoronó, tenía un mapa en la mano donde con un trozo de grafito iba dibujando un mapa a escala, tal y como Marant le estaba enseñando; Manfred dibujó una X en ese lugar y miró como referencia un viejo árbol con forma de horca y una gran roca con musgos en forma sinuosa que estaba en frente del mismo.

Al cabo de unos días volvieron de nuevo a aquella casa, Marant volvió a reunir víveres para Manfred, le comentó que tenía que irse a por más provisiones, de nuevo Manfred tuvo que quedarse, Marant abrió un pequeño compartimento en el suelo y cogió un par de mochilas del suelo, se las echó al hombro y volvió a cerrar la puerta con llave.

Manfred corrió rápidamente al libro de sortilegio intentando recordar el conjuro que había ensayado días atrás, deslizó el dedo por cada uno de los renglones del libro, sus ojos miraban de un lado a otro en plena ansiedad de localizarlo.

– ¡Aquí está!- se dijo así mismo.

Manfred se puso en frente de la inmensa puerta de piedra, colocó un dedo en la boca de la cerradura y comenzó a murmurar en la lengua antigua, de repente la punta de dedo de Manfred comenzó a tomar tonos anaranjados, la boca de la cerradura empezó a hundirse como si fuera un líquido viscoso, todo empezó a licuarse y sólo quedo un agujero en la cerradura, propinó un empujón a la puerta de piedra, preparó una mochila con víveres en el refugio del subsuelo que tenía Marant, introduzco el mapa que terminó días anteriores y comenzó a caminar por aquella llanura, su objetivo, encontrar el campo de Termias, sólo sabía que tenía seis días para regresar y comenzó a agilizar a pasos agigantados.

Pasaron más de tres días y Manfred todavía no había encontrado indicios de aquel bosque, pronto anocheció y Manfred tuvo que acampar en un rellano, buscó todo tipo de ramas secas que le pudiera valer para hacer una hoguera.

– Thex erh- murmuró.

De repente una chispa salió de sus manos y golpeó en aquella mata de ramas, pronto empezó arder en llamas todas aquellas ramas.

Todo estaba tranquilo en aquella noche, sólo Manfred podía escuchar el chasquido de las llamas arder en aquella colina, por un momento se evadió en sus recuerdos, sus amigos, su madre, había tantas cosas que contarlos, tantas vivencias, pronto empezó a cerrar los ojos y cayó en un sueño profundo, las llamas de la hoguera se extinguieron en aquella oscura noche…

– ¡Despierta!- grito Serene.

Manfred despertó de un sobresalto, un frío sudor tenía en la frente, en seguida Manfred se recostó e intento tranquilizarse.

– Sólo ha sido una pesadilla- se dijo así mismo para tranquilizarse.

De repente Manfred oyó un chasquido de un árbol a varios metros de su situación, el pánico le recorrió el cuerpo, no podía ver nada, hoy no había salido Mi-kae para iluminar aquella oscura noche; Manfred se levantó y dirigió su ciega mirada hacia el lugar de donde provenía aquel ruido, pero no había ningún ruido, solo el susurros de algunos grillos en la noche, Manfred comenzó a tranquilizarse pasado un tiempo, pero seguía inmóvil en la misma posición. De repente un aliento putrefacto le recorrió toda su cara, Manfred estaba muy asustado, tenía a menos de una palma de mano un gran rostro que respiraba incesante delante de él, no podía articular ninguna palabra, todo lo que había aprendido se le había olvidado no podía recordar ningún sortilegio.

Aquella criatura comenzó a inspirar y soltó un rugido ensordecedor, Manfred en consecuencia también gritó, comenzó a entrar en cólera y miedo, miedo de ser asesinado por lo que tenía delante; de repente todos los ropajes comenzaron arder, anaranjadas llamas giraban en torno a la túnica del él, quemando todos sus ropajes, su luz de llamas dejó ver a la criatura que tenía delante, era un inmenso ser, mitad lobo, mitad hombre, tres veces mayor que un hombre, su cuerpo estaba hecho de grandes enredaderas, como si la naturaleza viviera dentro del hombre y el lobo…

Manfred gritó y gritó, abrió sus ojos y de repente vio aquellos ojos lupinos lleno de miedo, pudo verse a sí mismo en llamas, no era él la persona que se reflejaba en aquellos ojos, volviéndolos a cerrar dio un último grito de horror…

Calma, sólo había calma, Manfred volvió a abrir los ojos y no había nadie delante de él, cayó desplomado, sólo podía oler su carne chamuscada, el frío de la noche aliviaba las grandes quemaduras en todo su cuerpo, entró en shock y se desmayó en la noche.

  1. anonimo dice:

    Madre mía. .xdxd k bueno. .se me hace cada vez..mas apetecible. .y con ganas de mas..nada absolutamente. .nada que objetar..solo la transformación. .k sufre Manfred los cambios k esperimenta..no se si es porque tiene la característica de ser cualquiera k sea el único capaz de ser Dios del fuego..del sol..seria bueno k su don sea clonar en lo que quiera…por eso sufre pesadillas sus cambios son csds vez mas fuertes. .tiene tanto poder k su cuerpo humano. .no puede absorber tantas transformación. .y edta enfermo su recipiente. .de humano..tendra k agotarse no?.
    .
    Xdxd k mente tienes xdxd

  2. txusky21 dice:

    Totalmente de acuerdo con el comentario anterior. Me encanta.

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