Roberto Loaisa Casanova Serene (Cap. 13) - Eclipse Lunar Eclipse Lunar

Serene (Cap. 13)

Manfred empezó a despertar poco a poco, la luz de AtRue le hacía daño en los ojos, no podía ver con claridad, tenía la vista borrosa por aquella intensa luz de la primera mañana, poco a poco su vista se fue adaptando y pudo ver en frente de él a una chica unos años mayor que él, era de tez muy blanca, de cabello largo y liso, estaba dulcemente adornada con una armadura muy ligera, adornos que no había visto nunca, de repente ella giró con lentitud aquel fino cuello…

– Ya estas despierto – le dijo con voz de asombro.

– Me ha costado curarte y regenerar todo ese cuerpo- dijo a la vez que se levantaba de su posición de piernas doblada.

Manfred estaba mirando en sus mochilas con recelo y se preguntaba si ella le había robado algunos de sus apreciados libros.

– No pienses mal muchacho- interrumpió ella en sus pensamientos.

– No soy una ladrona, si quisiera haberte robado algo ya lo hubiera hecho,simplemente quería saber si tenias algún arma del cual pudieras hacerme daño- dijo la muchacha.

-¿Quien eres y porque me has salvado?- preguntó Manfred asombrado.

– Soy Serene, hija de Terem, Rey de las bajas Tierras de Kalash- dijo Serene con un suspiro como si lo hubiera dicho muchas veces.

– ¿No te acuerdas de mí, mi joven Manfred?- le preguntó con una sonrisa en la cara.

-Aún recuerdo el chiquillo asustado del campo de termias queriendo ser explorador – dijo Serene arqueando una ceja.

Manfred no podía dar crédito a esas palabras que salían de aquella hermosa mujer, lo que antes sentía alivio, ahora era un tremendo odio, Manfred corrió hacia Serene gritando con todo el odio que podía expresar, se abalanzó encima de ella; la agarró del cuello.

– Therxta ah erto- murmuró Manfred.

Las manos de Manfred se tornaron a tonos luminescente y empezó a elevar la temperatura de sus manos, sus ojos comenzaron a destellear como dos soles anaranjados en el ocaso, un chillido de Serene le hizo ver dos colmillos afilados de su dentadura, el olor a carne chamuscada era inminente.

De repente Serene agarró los antebrazos de aquellas manos que la estaban ahogando y comenzó a hablar en una lengua que Manfred no supo entender, los antebrazos de Manfred comenzaron a sentirse débiles, notaba que el torrente sanguíneo de su cuerpo en contacto con las manos de Serene comenzaba a quemarse y paralizarse; vió como sus brazos comenzaban a congelarse de forma acelerada,Serene aprovechando el despiste del chico, le propinó con la rodilla un golpe en el estómago buscando el punto de apertura para poder coger movilidad; Manfred se desplazó a un lado retorcido de dolor, aprovechando la situación del muchacho le agarró por las piernas.

– Therex at Kalser, Therex at Kalser- comenzó a repetir una y otra vez las palabras.

de las manos de Serene comenzaron a salir borbotones de agua que rápidamente empezó a acristalar las piernas de Manfred, recorrió todo su cuerpo hasta llegar a la cadera, Manfred quedó completamente inmovilizado en el suelo de cadera para abajo en un gran bloque de hielo, Serene cogió al chico de la ropa para girarle.

– Chico, si quisiera hacerte daño lo hu….- dos pequeñas bolas de fuego que tenía Manfred entre sus manos se las estalló en cada una de sus orejas, un gran chillido salió de la boca de Serene, tenía ambas partes de la cabeza en carne viva, Serene no pudo soportar aquel comportamiento y con las palmas de las manos hundió el pecho y comenzó de nuevo a escupir riadas de agua por toda la túnica de Manfred; todo el cuerpo de Manfred quedó congelado menos su cabeza.

Manfred se quedó atónito como aquella muchacha comenzó a llevarse la mano a la cabeza, recitó una breve canción como si de sirena fuera, de repente dos haces de luz blanca invadieron la cabeza de la muchacha, toda su cabeza quedó restaurada y parte del pelo chamuscado comenzó a crecer de forma instantánea.

– ¡Tu te llevastes a mi amigo, Tú comenzastes esto!- gritó Manfred intentándose deshacerse de aquella prisión de hielo.

Serene de abalanzó encima del muchacho, acercó su cara sobre la suya y postró un dedo en sus labios.

– ¡Shhhh!, no tienes ni idea del daño que me han hecho tu pueblo, hicimos un trato años atrás y fueron ellos los que rompieron nuestro muro, secuestraron a mi mejor amiga Kara y la quemaron viva después de violarla una y otra vez…- una lágrima de Serene cayó en la mejilla de Manfred.

– Tu amigo fue el tributo a pagar por mi amiga… Mesh, ese era el Nombre del caballero, esa es la última palabra que pudo decir mi amiga antes de morir intentando autoregenerarse- siguió Serene Mirando a un lado y a otro el rostro del Joven muchacho.

– Además, no soy yo a la persona que debes de odiar Manfred, tu pueblo está dividido al igual que el mio- terminó la conversación con un dulce y frío beso en la boca seguido de una sonrisa.

-Así como Kae amó A Rue, yo te podría haber amado en otra vida Manfred- Serene colocó a Manfred en plena luz de At-Rue
– si quieres saber más de nosotros no tienes mas que pedírmelo y gustosa vendré a que conozcas más de nosotros- Serene comenzó a alejarse hacia el frondoso campo de Termias, tiró unas de las pequeñas mochilas y dejó al descubierto el pequeño mapa, era su mapa de vuelta a casa,junto a la mochila estaba situado aquel árbol en forma de horca y aquella piedra de musgo.

– Por cierto Manfred, ya no es necesario que te tomes más infusiones y plantas, ya has encontrado el remedio de la enfermedad, yo..- volvió a ver esa dulce sonrisa y esa mirada de ojos azules, Serene realizó un agudo silbido, de repente se comenzó a mover algo en la espesura de forma muy rápida, pudo de ver a lo lejos un gran felino muy alargado con unos dientes que le sobresalían de la parte inferior de la boca en forma de largas cuchillas, sus pelajes parecían sacados de la mismísima oscuridad, vio como Serene se tumbó en el lomo de aquella gran criatura y deslizó sus brazos sobre sus patas delanteras y se agarró a unas riendas que tenía en cada una de las patas delanteras, el felino se adentró en aquel campo de termias y sólo quedó el movimiento de aquellas bellas plantas.

Allí estaba Manfred balanceándose de un lado a otro intentando escapar, pero le era demasiado difícil, pasó mucho tiempo hasta que At-Rue comenzó a alzarse en el cielo, Manfred notaba que se le iba parando el corazón poco a poco en aquella ataúd de cristal, el frío no le dejaba pensar, tenía las manos atrapadas, no era capaz de concentrarse. Una Parte del Hielo de la parte inferior comenzó a requesbrajarse.

-!At-Rue está haciendo su trabajo!- gritó de gran alegría al ver al sol deshaciendo aquel frío hielo.

Manfred pensó que Serene nunca le quiso hacer daño, sabía que el hielo se iba a deshacer, era tiempo que ella ganaba para poder escapar,se preguntó una y otra vez, por qué no le llevaron a él, porque a Beth, eran tantas dudas, tantas cirscunstancias…Tenía que volver, Marant estaba a punto de regresar; Manfred estiró brazos y piernas, pudo romper aquel resquebrajado hielo, cogió la mochila y comenzó a correr hacia la casa de Marant.

Pasaron unos dias hasta que llegó a la casa; alli estaba Marant con el ceño frundido, esperando las explicaciones de Manfred.

– Perdoname Marant, se que no debí escaparme- dijo Manfred con cara lastimosa.

– Entra..- habló Marant con voz ronca.

No hubo apenas palabras en toda aquella tarde;Rozando la noche Marant comenzó a hablar a Manfred , le comentó que iba a confiar en él y en el tiempo que no estuviera el le iba a dejar salir de la casa, Manfred también le comenzó a hablar que había ido a recoger un tipo de planta que era muy rara en la zona sin existo.

Comenzaron a cenar y en mitad de la misma Marant sacó un pequeño libro de cuero de uno de sus bolsillos y lo tiró a la mesa, el libro osciló hasta quedarse parado enfrente del muchacho.

– lee…- dijo Marant a la vez que recogía aquellos cuenco de fina piedra.

– “Memorias de Marant”- dijo Manfred con expresión perdida.

– Vete a la página treinta y seis- continuó Marant.

Manfred abrió el libro por la mitady deslizó los dedos pasando página por página hasta encontrar la página.

– “Los Kaenitas son criaturas sin formas en su primera fase, su forma de vivir en el tiempo es robar la vida de los Ruethianos,comienzan a imitar todo tipos de movimientos y pensamientos, clonan facialmente y corporalmente a la persona, algunos Kaenitas son capaces de clonar completamente a un Ruethiano, tienen una gran habilidad en el engaño, logran tener capacidad telepática para poder entender mejor la vida de la víctima

los Kaenithas neonatos en su primer rostro, su primera iniciación es dar caza niños o personas desamparadas en caminos solitarios, los raptan, hasta conseguir la máxima información mental y corporal, finalizando con un gran mordisco en la nuca proporcionado la primera sangre Ruethiana por sus venas.

Así en su primera transformación comienzan a convivir con la familia de la victima, hasta llegar a matar a todos los familiaresde la victima.

Una Victima fruto de un Kaenita, comienza a tener fallos en memoria, poca lucidez en movimientos, hasta perder la memoria alargo plazo…”- Manfred comenzó a recuperar el aliento para seguir“.

-¡Basta!, ya es suficiente Manfred- Marant sopló la vela que tenian en frente, comenzó a caminar a sus aposentos y cerró lentamente aquella pesada puerta.

Manfred tambien hizo lo mismo, se llevó el pequeño libro de Marant y lo dejó en la mesilla con la intención de leerlo al día siguiente.

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