Roberto Loaisa Casanova Volviendo con mi enemigo (Cap.16) - Eclipse Lunar Eclipse Lunar

Volviendo con mi enemigo (Cap.16)

Un leve golpe a la puerta hizo despertar con violencia a Manfred, rápidamente se puso la túnica y abrió la puerta y pudo ver a Marant a los lejos portando una mochila.

– ¿Vuelves a irte?- gritó Manfred.

– ¡Si, Te he dejado un nuevo libro!- gritó mientras giraba la cabeza para que Manfred le pudiera entender con claridad.

– !Entrena por favor, no nos queda mucho tiempo, no me gusta la situación en Thark, se dice que se han empezado a mover tropas de exploración  y eso no es un buen augurio para nadie!- dijo Marant Mientras volvía a girar su cabeza al frente, cogió con las dos manos su dulce capucha carmesí y se cubrió la cabeza quedando su rostro oscuro ante la clara mañana.

Manfred cerró la puerta, y buscó en su arcón algo para desayunar, hoy realmente  se encontraba muy bien se sentía lleno de vida, era capaz de sentir el frescor de la brisa que entraba por la ventana del comedor que había dejado Marant abierta, sólamente tenía en mente a Serene, si es cierto todo lo que  había leído la noche anterior,  él había corrido un gran peligro, se había dejado embaucar por un beso de ella, una sensación de libertad le recorría por el cuerpo, Manfred se sentó a  beber de un cuenco aquella infusión, Manfred se quedó fijamente mirando a la pared que tenía enfrente durante un tiempo, de repente lanzó aquel cuenco de cristal y le hizo estallar en mil pedazos.

Pronto levantó aquella pesada mesa de piedra y la hizo volcar  con un tremendo esfuerzo.

– ¡Me has embrujado, noto el frío en mi interior!- gritó lleno de ira entre jadeo y jadeo.

Ahora Manfred era capaz de ver aquellos sueños, no eran sueños, era Ella metido en su cabeza, Ella ha estado siempre en su cabeza, por eso sabía como atacarle, sabía como embaucar como una araña tejiendo la tela a su presa para inmovilizarla, entendía que tenía que matarla, corrió hacia su habitación para cojer lo imprescindible y salío corriendo de aquella casa, sabía ir perfectamente a aquellos campos termados, sabía que podía llamarla desde su cabeza.

Pasaron los días y Manfred pudo llegar de nuevo a aquellos campos llenos de Termias.

Se Adentró en el campo, tiró la mochila, sabía que ella vendría en el anochecer…

– ¡Vamos, estoy aqui, ven a mi si eso es lo que quieres!- gritó en la inmensidad del campo, pero sólo el eco de su grito pudo oir, seguido de una fuerte brisa que hacía mover aquellas maravillosas flores.

Pronto se hizo de noche y allí no aparecía nadie, Manfred reunió unos cuantos leños y de un golpe de mano los hizo arder en cuestión de segundos, buscó entre sus pertenencias el libro que le había dejado Marant, comenzó a contemplar aquella preciosa portada labrada en oro y rubíes,tenía una series de inscripciones que no podía entender, abrió el libro por la primera página, en la primera página ponía una primera frase: “La Procefía”, continuó con la siguiente hoja y sólo puedo entender la primera hoja que decía:

“Sólo con la sangre de de los hijos de Kae y Rue podrán ver a sus padres, sólo cuando vean sus padres el dolor de sus hijos verán el significado de su error, khajan ther Amar Opkha….- Manfred paró la lectura…

– ¿ Que ocurre?- se dijo así mismo.

buscó en todo el libro, pero no encontraba nada, todo estaba illegible, era un libro en un idioma desconocido.

– ¡Crash!- Un ruido en la oscuridad.

En la fría Oscuridad Manfred pudo ver aquel ser sin rostro, sus colmillos eran completamente terroríficos, un rugido aterrador inundó aquel bosque, ahí estaba un Kaenita, sólo podía ver aquellos ojos azules, relucían con fiereza a la luz de las llamas, postraba una armadura preciosa, sus manos comenzaron a licuarse dando lugar a dos grandes cuchillas, una en cada brazo, sus fauces se abrieron de par en par aclamando a su víctima, Manfred se levantó de forma alarmada y con rapidez se remangó sus brazos:

– Thakrekis Karm- murmuró y de sus manos comenzaron  a salir dos grandes llamas.

-¡AHhh¡- gritó en agonía, se estaba quemandose de nuevo las manos, empezó a concentrarse en el dolor, no podía rendirse ahora, ante aquel tremendo dolor fue capaz de separar mentalmente aquel contorno de llama de sus manos, ya no sentía dolor ni calor sus enegrecidas manos, ya no se quemaban, la llama ya no fluía en las manos sino que estaba separada levemente de ellas.

El Kaenita abrió sus fauces de nuevo y arqueó sus brazos con la intención de acometer contra él, Manfred dobló sus rodillas arqueando sus piernas de modo desafiante, sus llamas comenzaron a brillar de forma intensa,La cara del Kaenita tornó de acechante a completamente agonizante, dos largas cuchillas sobresalieron de su pecho dejando inerte aquella criatura.

-¡Corre Manfred, es una Trampa!- dijo una voz detrás del inerte cuerpo.

De repente del cuerpo desaparecieron las dos cuchillas de forma retráctil dejando caer aquel cuerpo, a la luz de la hoguera pudo ver que era Serene, tenía el ceño frundido de cara imponetente mostrando aquellos pequeños colmillos afilados.

-¡Corre!- le gritó mirandole con forma fiera.

Manfred vió como empezó a moverse por todas partes aquellas termias, había algo arrastrandose en aquel campo, comenzaron a elevarse muchos Kaenitas, comenzaron a rodearle, sólo había una salida que había dejado aquel grupo de criaturas, Manfred comenzó a correr por aquella explanada, sólo pudo ver a Serene que se abalanzaba de forma iniminente sobre uno de sus compatriotas, Manfred no entendía nada, comenzó a correr como nunca, notó que nadie le seguía, el se alegraba, esperaba que Serene muriera ante las garras de sus compañeros.

Algo en Manfred le hundió de repente en pena, era Serene, sentía que estaba asustada, de alguna forma estaba conectado a ella, de repente algo le hizo recordar de repente en aquella noche que abandonó a su amigo a su plena suerte, Manfred volvió sobre sus pasos comenzó a recitar aquellas palabras y de sus manos volvieron a salir aquellas llamas, allí estaba ella con luchando con dos de ellos mano a mano, pudo ver al menos cinco cadáveres a los pies de ella, a lo lejos vió uno más que iba de forma apresurada a atacarla, Manfred unió las dos bolas de fuego en uno y la lanzó como si fuera una pelota, la bola impactó de forma violenta haciendo estallar en llamas la cabeza del Kaenita, un grito de agonía seguido de la caida de rodillas y el desplome del cuerpo hizo expirar el último aliento de vida a la criatura.

Manfred notó que Serene iba corriendo de forma agresiva hacia el, Manfred Comenzó de nuevo a crear de nuevo el fuego entre sus brazos esperando el inminente ataque de Serene, Serene se desplazó hacia un lado de forma ágil y agarró a Manfred por la capucha haciendole darse la vuelta.

-Vámonos de aquí, Vendrán más…- susurró Serene de forma alertada.

Pronto de Adentraron al bosque termado eludiendo a una tropa de Kaenitas que pudieron ver a lo lejos, sólo pudieron oir aquellos rugidos de frustración de los Kaenitas, habían llegado al lugar donde yacían los cadáveres de sus compañeros.

Manfred pudo ver como Serene corría al lado suyo, Serene le guiñó el ojo seguido de una sonrisa picaresca y desapareció en el espeso bosque, Manfred se detuvo en medio del bosque mirando a todas partes.

-¿Donde estas?- intentó buscarla por todos lados, de repente notó uno abrazo por la espada seguida de un beso gélido en la nuca.

-Piensas que quiero convertirme en ti, ¿verdad?- dijo a la vez que se soltaba del joven.

-Sal de mi cabeza Serene- dijo Manfred con gran enfado.

– Yo no soy, eres tú joven Ruethiano que deseas estar a mi lado- susurró a la vez que postraba delante de él de forma sensual.

– ¿Que quieres de mi?- gritó Manfred.

– Que quieres tú de mi- respondió Serene.

– explícame todo, que hago aqui, porque estas en mis sueños…- continuó de forma desesperada esperando respuestas.

– Es difícil de explicar, pero intentaré decirte quienes somos aunque sé que no me vas a creer porque tu pueblo ha hecho un buen trabajo diciendote que somos el enemigo…- dijo Serene.

-¿Quienes sois?- volvió a insistir Manfred.

– Somos la esencia arrancada de vosotros-  continuó ella.

– no entiendo- dijo Manfred con asombro.

una carcajada de Serene le hizo parecer estúpido a Manfred.

– Sois una raza que vive en la rectitud, siempre llevais un camino disciplinario, dedicais toda una vida a defenderos de nosotros, en cambio nosotros creemos que eso es una perdida de tiempo, por ejemplo, ahora mismo piensas que te estoy engañando porque tengo la capacidad de clonarte, en cambio yo deseo  estar contigo y creer que hay Ruethianos de corazon sincero- dijo Serene apenada mirando al suelo.

– ¿Que sabes de mi Madre?- dijo Manfred en tono cabreado.

– Está muerta, la ha matado tu pueblo, por la ambición de un Ruethiano que espero que conozcas- contestó mirandole a los ojos.

-¡Mentira!- contestó Manfred en cólera.

– la ví morir Manfred, estuve aquella noche allí, me infiltré mientras el guardia y el Ur os seguian por las cloacas- Contestó Serene.

– Pregúntale a tu Mentor, si tiene la valentía de decírtelo te lo dirá- respondió Serene.

-¿Porque me llevaron a a las Montañas del Oeste?- volvió a preguntar Manfred.

-No estoy segura, pienso que ellos creen en una leyenda que dice que si un Hombre nacido en la hora en el que AtRue está mas alto es capaz de enamorarse de la Kaenita en forma de mujer nacida en la MiKae más Plena toda su raza caerá- Comentó de forma seria.

-¿Tu crees en eso?- preguntó Manfred.

– No, pero sé que no me crees nada de lo que te estoy diciendo, soy capaz de estar en tu mente- volvió a decir  apenada Serene.

-¡Sal de mi mente!- dijo Manfred echándose la mano de la cabeza.

Manfred comenzó a poner de nuevo las manos incandescente, estaba confuso, no era capaz de distinguir entre la verdad y la mentira de esa mujer, no sabía quién tenía la razón o ella o Marant, estaba sumido en una plena confusión en su mente, de repente Serene pudo ver la impotencia de Manfred, Serene comenzó a llorar, se sentía muy triste…

– ¡Lo intento Manfred, de veras que lo intento!- Serene comenzó a correr de camino a Kareshia abandonando aquel bosque, entre sus lágrimas pudo ver turbiamente aquel hombre atormentado llevandose las manos a la cabeza y balanceandose como si se estubiera combatiendo con sus mismos demonios…

Manfred miró a su alrededor y vió que Serene no estaba…

-¡Sereneee!- gritó en todo el bosque pero no hubo contestación, a lo lejos se podía oir los rugidos de los Kaenitas, le habían descubierto Manfred no se había dado cuenta de su insensated, de repente sólo podía oir el ruido de la fauna nocturna del bosque pero sabía que ellos estaban de Caza y él era la presa, Manfred se sentía sólo e indefenso,como lo que era, un aprendiz Tharkiita con básicas nociones de fuego.

Comenzó a correr por el frondoso bosque intentando escapar de forma opuesta de donde sabían que estaban aquellos Kaenitas, corrió y corrió hasta que su rostro impactó con una mano en forma de árbol, cayó al suelo y tendido en el suelo pudo ver de nuevo aquella figura colosal que dias atrás vió un gran lobo engullido en la mismísima naturaleza, Manfred se empezó a incorporar, tenía miedo pero ya su mente estaba acostumbrandose a reaccionar sobre el mismo, se llevó las Manos a la espalda y comenzó a preparar un sortilegio de llama que había aprendido para hacer arder aquella criatura, parecía estar sus piernas hecha de Roble seco, a Manfred le parecía tremendamente raro que la criatura no se moviera, simplemente permanecía erguida, de repente notó en su garganta un frío filo, bajó su mirada y pudo ver una tremenda hacha situada en su cuello.

– Ni lo intentes…- susurró aquel personaje.

Manfred no pudo ver crédito a sus ojos, era una persona humanoide, vestía una gran armadura, sus hombreras eran gigantesca, tenía forma de algún dios o demonio con colmillos afilados, su cara estaba hecha de raices y su pelo era mitad humano mitad enredaderas.

– ¿Quien erés?- susurró Manfred asustado mientras que sus brazos bajaban de temperatura.

-Me llamo Oak y este es mi grupo de exploración, los Silthianos, son buena gente…- susurró Oak de forma irónica.

Manfred miró alrededor suyo y miró de hito en hito todos aquellos engendros, eran personas humanoides formadas de la propia naturaleza, no solo había formas lupinas sino de todo tipo de flora y fauna de Thet-Sun, aves, reptiles, plantas… era increible lo que estaba viendo…

– Bueno muchacho, hoy es noche de caza de Kaenitas y hoy has sido nuestro anzuelo, te damos las gracias por haberlos atraido hacia aqui y ahora corre antes de que me lo piense de otra forma-contestó Oak a la misma vez que veía todas esas criaturas adentrandose en dirección a los Kaenitas esperando camuflados el momento de ser atacados, Manfred corrió, sabía que cada vez que salía tendría problemas pero pensaba que hoy era el peor día de su vida, estaba muy confuso y aterrado, nadie explicaba nada, no sabía en quien confiar, se prometió así mismo que si salía de esta se iba a centrar más en estudiar en lo que Marant le dijo y dejaría estas peligrosas expediciones, sabía que debería creer en él, él le sacó de la ciudad y le ha protegido, corrió tanto como pudo en la oscuridad y sólo pudo oir los lamentos de los Kaenitas a manos de aquellos engendros…

  1. txusky21 dice:

    Me encanta la relación que has creado entre Serene y Manfred.

  2. Amanecer dice:

    Yo ya te he dicho ,que en esta parte es donde se ve mas la atracción que existe entre ambos ,pero también me doy cuenta que intentas en Manfred,que veamos un poco como que me pasa ,que me sucede porque me siento tan extraño ante esta mujer,si tengo k odiarla es mala ,digamos k nos haces ver la lucha interna entre Manfred y Serene..al igual que ella va cambiando ,de estar en guardia ,digamos que ante el se viene abajo y como se ve ,pues porque ella está triste y se lo hace ver a el ,y le dice yo no soy tu enemiga ,al contrario esa lucha se masca en este episodio..La trampa creada por Oak solo me queda que pensar k Manfred es la clave.y persiguen los kaenitas porque saben k es parte de la profecía ,menos mal que Oak deben saberlo y se cargan gran parte de Kaenitas ,pero no se porqué aún ..

    • roberto dice:

      creo que en esa relación estoy de acuerdo,se intenta mezclar tanto el amor como el odio y confusion, lo de Oak ya te diré.

      • Amanecer dice:

        Si claro ya te lo diré ,nos metes una lucha entre medias de una romance amor ,odio y luego de repente aparecen unos pesonajes que no sabemos de donde salen ,dáte cuenta que no somos tu..vemos lo que tu quieres ponernos poco apoco..a veces es el fallo por así decirlo que metes personajes y no entendemos muchos ,si nos haces una mera descripción pero ,ayudan a Manfrede ,no sabemos si es por que a ellos los interesa a los Oak porque saben algo de los sellos o la profecía o bien van con otro fin..También pienso que es porque son personajes que van a ayudarle y poco a poco nos los irás metiendo mas protagonismo porque ahora mismo no se que función los toca..entiende que tu al escribir plasmas ideas con adelanto ,en tiempo futuro nosotros los que leemos miramos en presente y pensando o entendiendo futuro..de lo que quieres plasmar…

        • roberto dice:

          ten encuenta que quiero que el lector sienta lo que siente Manfred, por lo tanto, si Manfred está confuse quiero que el lector se sienta confuso, una trama obvia, para mí es una trama aburrida

          • Amanecer dice:

            Cierto ,pues vaya que si..no hay manera de sacarte mas jajaj ,ya se que está confuso..bueno me sigo deleitando con esto..

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