Roberto Loaisa Casanova Juramento Roto (cap.19) - Eclipse Lunar Eclipse Lunar

Juramento Roto (cap.19)

Con un gran estruendo se abrieron las puertas del castillo marítimo de Kareshia, de las murallas castillo caían grandes torrentes de agua haciendo aquel edificio parecerse a una gran fuente en aquel lugar, sus paredes parecían de cristal, era una lujosa arquitectura fantasma, su forma cristalina y el agua le convertía en un lugar transparente y turbio a la vista del rey Recthar, él no podía salir de su asombro de tan brillante arquitectura, sólo había visitado este lugar una vez años atrás, desde la última visita de su padre antes de su muerte por su avanzada edad, mientras que Recthar de adentraba en aquella ciudad acompañados por su gran grupo de élites de caballeros del sol no podía caer en la melancolía de su difunto padre, una vez pasado las puertas del castillo, Recthar pudo ver en el centro del patio del castillo una gran fuente con una hermosa estatua de Kae con los brazos abiertos, sus palmas y cabeza apuntaban al cielo, de las mismas palmas y boca salían pequeños chorros de agua que inundaba aquella fuente, Rectar no paraba de mirar la gran cantidad de Kaenitas que estaban en ambos lados de su situación mirándolo tanto odio como respeto, desde atrás podía sentir sus caballeros, inquietos obligando a tranquilizar a sus Urs que rugía incesante a aquella turba que los observaban desde todas las partes del castillo, a lo lejos podían ver algunos Kaenitas denominados señores de las bestias, hombres descomunales que tenían en cada mano encadenados a más de un Tar, estaban intentado retener a aquellas bestias para que no saltaran sobre aquellos Urs, tras un breve paseo se abrieron las puertas del palacio, una pequeña tropa acompañaron al rey Recthar mientras que los demás se quedaron en las puertas del palacio en círculo cerrado para evitar que nadie saliera ni entrara excepto su Rey.
Recthar entró en el Palacio llevándose las manos a su broche de sol, le abrió dejando caer aquella capa anaranjada en el suelo, rápidamente un caballero del sol la cogió con delicadeza, la dobló y la colocó en su antebrazo, rectar hizo dos oscilaciones con su dedo índice y corazón estirados, pronto uno de los caballeros del sol, tiró fuertemente de unas cadenas y obligaron a una series de esclavos atados de pies y manos a caminar, estos esclavos eran principalmente ladrones y asesinos que se habían sentenciado a muerte, en otra hilera de esclavos había en gran minoría de personas con enfermedades mortales crónicas, Recthar continuó caminando hacia el frente por aquel pasillo de suelo cristalino rodeados de columnas que escupían agua desde sus volutas hasta las bases de las mismas, Rectar alzó la mirada y pudo ver a Terem en un trono de hielo, portaba una tenebrosa armadura, tantos sus hombreras como su pecho representaban una gran calavera, la representación de la muerte y la oscuridad, de su armadura se podría apreciar aquel humo gélido que salía del interior del casco, apenas se le podía ver sus rostro, sólo dos pequeñas luces azules ahogadas, Recthar estaba levemente asustado, no se podía comparar sus años de reinado contra aquel Rey, Terem llevaba en el trono generaciones, pero Recthar sabía que tenía que proteger a su pueblo y eso le hacía ser un rey joven pero fuerte.
– Cuanto tiempo joven Recthar- dijo Terem con voz de ultratumba.
Rectar le devolvió el saludo asentando la cabeza, mientras tanto los caballeros como los esclavos se pusieron en línea detrás del rey esperando órdenes.
– ¿Qué es esto?- dijo Recthar a la vez qu deslizaba el sello partido que había recibido con dos dedos.
Terem miró intrigado frotándose su barbilla a la vez que miraba aquel sello, hubo un momento de calma, Terem postró sus manos en los brazos del trono y se reincorporó para coger aquel sello para mirarlo más de cerca, miró el sello con forma sorprendida.
– El sello es mío… pero hace mucho tiempo que no envío este sello y ya sabes lo que significa este sello joven rey- dijo Terem sorprendido.
– Entonces si no has sido tú… ¿quién ha enviado una tropa de tus guerreros?, mi segunda tropas de exploradores me comunican que Kell-Abar ha sido destruido fruto del mar de los susurros, dice que fue inundado en un instante y he perdido una de mis tropas y uno de mis mejores hombres, no he vuelto a saber más del él- continuó Recthar de forma malhumorada pensado que Terem el rey de la anarquía y discordia le estuviera mintiendo fruto de su raza.
-Te vuelvo a repetir joven rey que no yo no he dado tal orden- continúo girándose sobre sí mismo dejando caer aquella capa azulada.
Terem hizo dos señales con los dedos y pronto múltiples chicas Kaenitas de gran belleza aparecieron de las puertas laterales portando grandes bandejas con variados tipos de comida así como vino de gran calidad de los Campos Termados gélidos de Kareshia.
Una de las Kaenitas más bellas se postró ante Recthar y le ofreció una bandeja llena de bebida, Recthar miró aquella bandeja y cerró los ojos con aspecto irrespetuoso, su mirada de nuevo se quedó fija en Terem…
– Mi padre te ofreció un juramento de Paz, te traigo esclavos a Kareshia para que tus Kaenitas puedas sobrevivir y tú en cambio me ofreces la muerte y oscuridad- contestó Recthar con tono desafiante.
Hubo un gran silencio contante en la sala, Terem volvió hacer silencio en la conversación, con un giro de mano, mandó llevarse a los esclavos ofrecidos por Recthar, se volvió a incorporar y esta vez, la gran figura de Terem avanzó hacia Recthar, le cogió por los hombros…
-Recthar, creerás que he roto el juramento de tus antepasados, pero no es verdad, buscaré a la persona Kaenita causante de tal desobediencia y tomaremos las medidas necesarias para darle justicia y que nuestras razas sigan viviendo en paz- dijo Terem a la vez que le daba un abrazo.
Recthar le correspondió con un abrazo con menos afecto y duda, se giró sobre sí mismo y se deslizó por la sala acompañada por sus caballeros, los Kaenitas custodios le abrieron la puertas y les condujeron hasta la salida, abandonando aquel castillo, un gran silencio de nuevo volvió haber en el castillo, Terem se quedó unos segundos pensando y confundido, rápidamente subió hasta sus aposentos y miró en unos de los cajones, allí estaba la piedra del infinito invierno, la cogió y comenzó a girarla mirando alrededor de ella y pudo ver que alguien selló recientemente con ella, en la ira agarró en su mano aquella piedra con fuerza, pronto bajó rápidamente y alertó a Mílo, unos de sus generales de confianza:
– Mílo, alguien nos ha traicionado en nuestras filas, busca entre los Kaenitas renegados que no han podido pasar su primera prueba de adaptación, habla con Xeo para que comience a mover las primeras tropas, mientras tanto tú… encárgate de busca a nuestro traidor- dijo Terem a la vez que se deslizaba a su gran salón de reuniones.
-¡Mílo!- dijo Terem a la vez que giraba su cabeza hacia atrás intentando verle.
– ¿Sí, mi señor?- asintió Mílo con la cabeza.
– Prepárate para la batalla, el rey Recthar no nos cree, debemos de empezar a mover filas y prepararnos para ello- es lo último que dijo Terem en aquella sala, la conversación terminó en un golpe de puerta del gran salón.
Todos los caballeros y su rey atravesaron las tierras de Kareshia dejando aquel gélido y oscuro lugar,Recthar sabía que no podía confiar en Terem, su raza era caótica y anárquica,sabía que no podía confiar en él, comenzó a recordar en lo orgulloso que estaba en haber creado las fortificaciones de sus ciudades durante su reinado, sabía que era lo mejor para sus ciudadanos, no era capaz de ver ninguna de sus ciudades presa del caos ante la inminente clonación de los Kaenitas.
– Debo de hablar con Iris- se dijo para sus adentro, sabía que ella pronto iba a preguntar por su marido e iba a hacer lo que estuviera en sus manos para encontrarle, ella era Tharkiita, y no tardaría de convocar un concilio con los Tharkiitas en busca de su marido, sabía que ella era un problema, iba a incitar la batalla de los Tharkiitas con los Kaenitas, pero primero Recthar debería saber quién es el causante de tal osadía en Kell-Abar.
– Debemos irnos lo antes posible- dijo Recthar con tono alarmante.
– Tenemos que ir Tharia, a las montañas del este, debemos de hablar con los Tharkiitas antes de que Iris hable con ellos, no sabemos que le ha pasado a Roque, debemos de ser diplomáticos- dijo Recthar a sus caballeros.
Sólo hubo calma, miró al rededor a sus caballeros y sólo podía ver el vaho de la respiración de sus bocas, sabía que sus caballeros estaban enojados por la pérdida de Roque, no hubo más palabras, sólo el ruido metálico de los Urs al caminar.

  1. Amanecer dice:

    Joer madre mía k pasada me gusta,por cierto no recordaba a Roque ,.se que se quedó en el castillo Kell-Abar, la ciudad fantasma yo también me pregunto ,de presente pasamos a pasado y futuro en un pestañear..espero que no te lo hayas cargado ,me gusta este hombre aunque entiendo que alguno de los personajes mas principales te vas a cargar..buena descripción del motivo de porqué pide explicaciones del juramento roto joer k bueno

    • roberto dice:

      me allegro que te guste, pensé que sería Buena idea que traficaran con esclavos para mantener la paz, respecto a Roque es un pasado inmediato, sólo ha pasado unos dias, date cuenta que ha sido a la llegada de Kareshia, por lo tanto no ha pasado mucho tiempo, tampoco he citado que los exploradores hayan entrado en Kell-Abbar, recuerda que se quedó un campamento a las afueras

  2. Amanecer dice:

    Muy bueno ,me gusta bastante ,cada vez cobra mas vida todo y mas entendible ,nada que objetar ,cada episodio a su manera nos deleita a serguir a mas gracias ..

    • roberto dice:

      era necesario explicar este episodio, sabía que ibaa a aclarar más la trama, sobre todo las medidas que tuvo que hacer el rey y sus antecesores para mantener con vida su raza, me alegra que te guste, muchas gracias por las aportaciones.

Leave a Reply

%d personas les gusta esto: