Roberto Loaisa Casanova Una Noche de celebración (cap.6) - Eclipse Lunar Eclipse Lunar

Una Noche de celebración (cap.6)

Manfred corrió de la mano con su madre hacia su casa, los dos estaban envueltos en felicidad, felicidad de victoria que contagiaba Manfred a su madre.
 
-          Madre, esta noche voy a celebrarlo toda la noche con mis amigos, ¿Puedo?-  dijo Manfred en una tremenda euforia.
 
Syriana sabía que no podía estropear una noche tan importante para él, ella hubiera querido que él fuera el caballero de la llama pero todo eso no importaba, importaba es que Manfred era feliz y eso la hacía a ella aún más feliz,  Syriana abrió con presura la puerta de la casa yendo directamente a la cocina para hacer la cena lo más rápidamente para que manfred pudiera salir pronto.
 
Llegó La noche en el Viejo Roble, allí estaba Roque todo emocionado y algo embriagado, había tomado un poco de hidromiel para festejar su puesto bien ganado, pronto se incorporó en el nuevo toque de queda Iris, Bethior, y Manfred, Roque subió rápidamente a una gran piedra situada en un extremo del árbol, con la intención de dar un gran discurso, tragó saliva y con una sonrisa dijo:
 
“señores, simplemente os quiero decir que somos los mejores y a las pruebas me repito que  hoy tenéis ante vosotros un nuevo caballero de la llama, pero no solo esto es gracias a mí, es gracia a vuestro esfuerzo y entrenamiento y no olvidéis que seguiré jugando con el mismo entusiasmo y dedicación junto a vosotros para que cumpláis vuestro sueño al igual que yo, de ser un Caballero a las ordenes de la ciudad de Thet-Sun”.
 
Roque tomó impulso y realizó un tremendo salto al suelo dado finalizado el discurso, una sonrisa de ingenio se mostró en su cara, se giró a sus espectadores diciendo:
 
“Hoy me gustaría que hiciéramos una gran hazaña, algo par celebrar este evento”.
 
Todos los amigos se quedaron boquiabiertos mirándose unos a otros, nunca le habían visto a Roque tan borracho o tan eufórico y pretencioso.
 
-          ¿Y qué quieres hacer?- dijo Iris con rostro de incertidumbre.
 
-Hoy me gustaría que viajáramos a sitio donde Bethior nos dijo la otra noche, pensé la otra noche que existieran o no Kaenitas, si su padre lo dibujó es por algo, y además… – se giró hacia él enfocando toda su atención.
- Es mi amigo, y si él tiene curiosidad, yo voy a apoyar su curiosidad, porque creo que es importante para él.
 
-          ¿y si nos descubren?, ¿Cómo nos van a dejar salir?, hay multitud de guardias, jamás nos dejarán salir Roque- dijo Manfred de forma apresurada.
 
-          Tengo también un plano de las cloacas, es un plano de mi padre, hay conductos de vertederos que llegan a los exteriores de la ciudad, ayer vi que uno llega al río del bosque- contesto Beth evitando que se opusieran a la idea de Roque.
 
 
-          ¡venga vamos! – dijo Iris rápidamente.
-          Si vamos que sea ya mismo, quiero estar aquí antes del amanecer, no quiero que me castiguen – Iris comenzó a ir hacia una de las rejas amplias de las alcantarilla de la ciudad.
 
-          ¡esperad!- dijo Beth de forma apresurada.
 
 
-          ¡Voy a por los dos mapas!, dadme tiempo- Beth corrió calle abajo como si se le hubiera llevado el viento de un soplido.
Manfred comenzó a tirar las firmes rejas del alcantarillado con su máxima fuerza.
 
-          Déjame que te ayude- dijo el robusto Roque.
 
La reja empezó a ceder lentamente con un hondo sonido que se propagó en el fondo del alcantarillado, una ola de nauseabundo olor llegó a la respiración de ambos, dándolos  una fuerte arcada haciéndolos retirarse de la misma de forma inmediata, con la reja abierta esperaron a Beth sentados alrededor de la misma.
 
Una figura negra se acercaba de forma apresurada hacia ellos, Roque se levantó y se puso delante  para evitar que fuera visto el alcantarillado abierto por aquella persona extraña que se  acercaba hacia ellos, una luz de una lámpara iluminó a la figura a lo lejos, era Beth, traía un montón de cosas: cuerdas, mapas enrollados…, como si se fueran de expedición y no volvieran jamás, de repente Iris cayó en la cuenta de un pequeño detalle que  ninguno del grupo sabía.
 
-          Chicos, uno de nosotros debe de quedarse aquí- dijo Iris atrayendo toda la atención del grupo.
-          Tiene que quitar las cuerdas y poner otra vez la rendija para que quede todo como antes- dijo con las manos abiertas haciendo un gesto de incertidumbre.
-          Me quedaré yo puesto que soy la que mas carga os va a ocasionar, no corro tanto como vosotros chicos y me puedo cansar durante el viaje, lo que haré será dejar todo como estaba antes e ir al viejo Roble y colocaré vuestras pertenencias allí, si algún vigilante me preguntara le diría cualquier excusa que se me ocurra, fijaros en las Termias del bosque, sabéis que pasan de  azules a rojas en los primeros rayos del día, estaré pendiente en las Termias de aquí, volveré cuando las Termias empiecen a volverse roja, ¿ok?- Iris empezó a recoger las varas y el cesto de frutos y se lo fue llevando al viejo Roble mientras que Beth ató unas de las cuerdas  una estatua pequeña realizada en memoria al arquitecto de la calle, el primero en bajar fue Beth, seguido de Manfred y el último en bajar fue Roque, asegurándose de que nadie los viera, todos esperaron en la entrada a que Iris regresara a poner todo en orden, estaban todos nerviosos, sabía que en cualquier momento cualquier persona podrían ver  la soga atada a la figura y la reja destapada.
 
De repente la soga empezó a subir de forma rápida, seguido de un eco de voz.
 
-¿Estáis bien?- dijo Iris preocupada.
- si- contestaron los tres.
Un estruendo sonó en todo el túnel, Iris logró colocar la reja en su sitio, Beth comenzó a enrollar bajo la luz de la reja un trapo lleno de aceite especial de hogueras para hacer perdurar la antorcha, cogió la yesca y el pedernal  y comenzó a hacer fuego, la antorcha empezó a arder de forma instantánea gracias al aceite, lo mismo hizo con dos antorchas mas, dando una antorchas a cada uno.
 
-Vamos, por aquí- dijo Beth.
 
Recorrieron un largo túnel por unas pequeñas aceras que estaban en ambas parte del salvoconducto, por el centro corría el agua sucia de la ciudad.
 
Durante mucho tiempo estuvieron andando en línea recta hasta que llegaron a una trifurcación, de repente una luz tenue empezó a brillar en una de las tres salidas, un jadeo monótono formó eco en toda la sala, ese jadeo estaba en todas partes, a los tres se los empezó a acelerar el corazón no sabían que pudiera haber alguien en este lugar, de repente vieron que esa luz se empezaba a mover mas violentamente y su luz comenzó a coger más fuerza, se estaba acercando.
 
-          ¡Corred!- grito Roque en pánico.
-          ¡No se por donde ir!- dio Beth mirando el mapa de forma temblorosa.
-          ¡el mapa pone dos salidas y aquí aparecen tres!- continuaba hablando moviendo sus ojos por todo el mapa mirando el laberinto de conductos.
 
Manfred apresuró cogiendo la primera salida, sabía que si se quedaban más tiempo allí serian atrapados por esa cosa que se acercaba, Roque y Beth le siguieron sin pensarlo, lo único que querían es evitar ser atrapados, corrieron girando hacia la izquierda, luego hacia la derecha, y seguidamente de nuevo a la derecha.
 
-¡AAHHHH!- Bethior oyó un tremendo grito, Manfred cayó por una pasarela llena de agua, sin pensarlo se deslizó para ser arrastrado por el agua en dirección de manfred, Roque hizo lo mismo al ver que la luz estaba próxima.
 
Oscuridad, oscuridad y agonía, solo se podía oír el ruido del agua torrencial deslizando a los tres compañeros tubería abajo, ya no había antorchas, no había luz, solamente agua salpicándolos en la oscuridad impidiéndolos respirar…
 
Tras largo descenso cayeron de forma vertical a una gran sala, esa sala olía mucho peor y de forma distinta a todo lo que habían olido anteriormente, Beth y Roque no paraban de vomitar, habían ingerido mucho agua residual, de repente bajo la luz de las antorchas apareció un Urs con los ojos encendidos en Manfred, un tremendo horror le paralizó de arriba abajo, no supo nadar, no supo saber para donde ir.
 
-¡No salgáis del agua, os devorará!- grito Roque estallando en pánico.
El Urs caminaba de izquierda a derecha  vigilando el borde esperando a que se cansaran de nadar las presas.
-          ¡Por aquí!- dijo Manfred de forma apresurada golpeando al cerrojo de unos  barrotes viejos y oxidado.
-          ¡aparta!- dijo en un grito seco Beth a la vez que se sacaba de sus muñecas una ganzúa que le regaló su padre por su cumpleaños.
 
Después varios forcejeos con la cerradura, consiguió que cediera, los tres se deslizaron por el arroyo camino al Bosque oscuro, atrás quedo un terrible rugido de fracaso del Urs, al no haber detenido a aquellos forasteros.
 
Llegaron en la oscuridad a la orilla del río los tres  cayeron de rodilla y se dejaron caer en la espesura de la hierba, nadie dijo nada, estaban muy cansado debido al estrés que habían pasado, no pudiendo creer lo que habían visto, se quedaron un tiempo recuperando fuerzas viendo lo hermosa que era la ciudad de Thet-Sun, jamás la habían visto desde lejos porque nunca habían salido de ella, toda ella era circular, amurallada, era como si estuviera representando el atRue, pequeños rayos solares dispendian de sus murallas en forma de punta, Manfred llegó a la conclusión que a vista de pájaro se podría ver un gran sol representado en la tierra.
 
-¡Vamos, sabemos lo que hemos visto, pero dado este punto no podemos quedarnos aquí, o bien nos entregamos o realmente seguimos con nuestro propósito- dijo Roque levantándose con firmeza al haber recuperado algo de fuerza.
-¡levanta, vamos a ver a tus Monstruitos de fantasía!- dijo Roque de un golpe con el empeine a Bethior como si tuviera la culpa de todo.
- ¡De repente Bethior se levantó con ira y se abalanzó hacia Roque agarrándolo por la pechera llorando:
 
-¿dices monstruos de fantasía? ¿y lo de las cloacas que era?, ehhh- abrió sus manos y de un  empujón le soltó.
 
Los Tres compañeros se adentraron al bosque hacia el gran muro donde supuestamente indicaba el mapa, mapa que ahora estaba desteñido por el agua y apenas podían entender nada, no tenían nada para alumbrar, solo tenían a MiKae con su dulce luz blanca, quedaron asombrados al ver que todo el bosque esta completamente lleno de Termias de color Azul, durante el transcurso del viaje empezaron a hablar de lo ocurrido para aliviar el miedo que sentían en ese bosque puesto parecía que el Bosque estaba vivo, solamente podrían oír el viento que agitaba las hojas de los grandes árboles y múltiples sonidos de animales nocturnos que merodeaban por el bosque.
 
-          No visteis a vuestro alrededor cuando caímos al vacío, al agua, os quedasteis sorprendidos viendo al Urs- dijo Roque traumatizado.
 
-          No- dijeron sus dos amigos a la vez que arrancaba Termias para oler su dulce fragancia.
 
-          había multitud de cadáveres por todos sitios, era como si donde habíamos accedido era una zona de vigilancia. Creo que ha muerto mucha gente intentado salir de Thet-sun- dijo Roque.
 
-          o intentando entrar…- dijo Manfred oliendo una Termia.
 
Desde ese momento no mencionaron  ninguna palabra y siguieron el viaje largo y tendido por el Bosque, alertándose de cualquier animal que se encontraban.
 
Después de un largo tiempo caminado por el Bosque pudieron ver una gran explanada, en esa gran explanada se podía ver un gran muro, partes del muro estaban derrumbadas con el paso del tiempo, o eso es lo que los pareció en la lejanía, a  medida que se fueron acercando al muro pudieron ver que realmente no era un derrumbe hecho en el muro por el paso del tiempo, era un derrumbe hecho a propósito.
 
-          Creo que no deberíamos avanzar más…- dijo Manfred dando pasos hacia atrás.
 
De repente una figura apareció de la bruma que había detrás del muro, una mujer de gran belleza, todo su cuerpo se fundía a la luz de miKae, un gran frío empezó a formarse alrededor de los compañeros haciendo vaho de sus alientos, atónitos Manfred giró sobre sus pasos corriendo Bosque abajo, Roque agarró a Beth tratando de hacerle Huir de esa mujer, de repente un chillido estridente salió detrás de Roque, una figura Horrenda de colmillos afilados sobresalían de su boca, no tenía cara, ojos ni forma, se abalanzó sobre él, Roque cerro el puño derecho e hizo un contundente puñetazo en la cara de la Criatura haciendola caer aturdida al suelo, Roque tiró del brazo de su amigo, pero la mano de Beth emitía mucha fuerza opuesta, Roque giró horrorizado al ver que a Beth le habían agarrado fuertemente por la espalda otra criatura y tiraba bruscamente de él.
-          ¡Ayudamee!- dijo Bethior entre gritos mientras le arrastraba hacia la bruma.
Una lágrima corrió por la mejilla de Roque, se quedó inmóvil a lo que había pasado, su compañero no estaba, se lo habían llevado, de repente empezaron a salir más criaturas de la bruma, Roque cogió una roca que tenia justamente al lado y le propinó un gran golpe a la criatura que tenía en sus pies aturdida, dicho impacto reventó parte de la cabeza de la criatura, Roque empezó a correr bosque abajo en dirección de Manfred dejando atrás aquellas criaturas, Roque empezó a llorar sabiendo que había dejando a su amigo en manos de esas criaturas.
 
Manfred corrió por el campo abierto lleno de Termias azules con la vista hacia atrás para ver algún compañero suyo, de repente notó algo entre sus pies y calló rodando arras del suelo, antes de poder cobrar la compostura, la mujer de gran belleza se postró encima de él agarrándolo por el cuello:
 
-          Di a tu pueblo que dejen de invadir nuestras tierras, Bethior es el sacrificio por la violación de Leyes que habéis infligido esta noche, es un mensaje que te transmito Manfred, ahora ve con Syriana que la tienes preocupada – La figura de la Mujer desapareció en la noche como una pantera huyendo del pleno día, de repente Manfred vió las Termias como se volvían Rojas, el día estaba próximo e Iris los estaría esperando.
 
-¡Manfred!- gritó  Roque por todo el campo de Termias.
 
-¡Manfred!- volvió a gritar Roque arrodillándose desesperado buscando a su compañero, sabía que le habían dejado de perseguirle por alguna razón.
 
-¡aquí estoy!- contestó Manfred reincorporándose asomando por encima de las flores intentando ver a su compañero, allí estaba Roque hundido y arrodillado,  jamás le había visto así, su figura era siempre fuerte e imponente pero ahora representaba un saco de tristeza, tristeza que Manfred sentía en estos momentos, rabia e ira por miedoso, ¿Por qué no pudo reaccionar como Roque?, porque no tuvo fuerzas de flaqueza para ayudar a recuperar su amigo?¿Acaso era un cobarde?, cogió de la mano a Roque y junto regresaron a las cloacas de la ciudad.
 
Llegaron al río y comenzaron a nadar hacia las cloacas durante el viaje en nado, Manfred susurró:
 
-          Pase lo que pase Roque, debes de huir del Urs cuando lleguemos, has sido nombrado futuro caballero de la llama y si algo me tiene que pasar, me va a pasar a mi- dijo Manfred entre susurros a la vez que entraban por la puesta del conducto.
-          ¡jamás lo permitiré!- contestó agarrándole de la mano.
 
Entraron de nuevo en la sala, ahora si que puedo ver Manfred con claridad la pila de huesos y cráneos en ambos lados de la sala, pero curiosamente en la parte donde estaba el Urs estaba vacía, no estaba custodiada.
 
-          es Nuestro momento Roque, creo que el Urs y la persona que nos perseguía por el conducto estaban aquí los dos después de que Iris hiciera ese estruendo, creo que desde aquí se puede ir hacia el alcantarillado donde bajamos- dijo Manfred calculando la situación.
 
-          creo que tienes razón- dijo Roque saliendo de las aguas residuales.
 
Los dos compañeros se deslizaron hacia un pasillo estrecho dejando la gran sala, dieron muchas vueltas hasta que pudieron ver la rendija por donde entraron la distinguieron de las demás porque vieron el rostro de Iris esperando, la mirada de ella estaba inquieta mirando en todas las direcciones de la ciudad por miedo a ser vista.
 
-shhhhh, estamos aquí Iris ábrenos- dijo Roque.
 
Iris empezó a abrir la rejilla, ató la soga en la figura tal como lo habian hecho antes, mientras tanto un grito sonó dentro del alcantarillado, era Manfred, estaba en apuros, Iris corrió con la soga y la deslizó por el agujero, de repente se tensó de forma violenta, alguien comenzó a subir, iris no quería mirar hacia el agujero, estaba confusa y asustada, no sabía que es lo que estaba pasando, de repente una mano salió del agujero, era la de Roque, Iris se apresuró a ayudarle, pudiéndole sacar con éxito.
 
-¡Retira la cuerda!- grito Roque envuelto en pánico.
Iris cerró los ojos y tiró de la cuerda, Roque de un golpe de patada colocó la reja en su sitio.
 
-¡Donde está  Manfred  y Bethior!- grito Iris agarrando del tabardo a Roque.
-Iris ya estamos a salvo- dijo Roque cerró los ojos delirando.
  1. txusky21 dice:

    Este capítulo te pone en verdad en tensión aunque me da la sensación que faltan detalles y que todo sucede demasiado deprisa, no sé, como que se omiten muchas cosas. Quizás es lo que pretendes pero te quedas como con sabor amargo. ¡Quiero más! jijiji

    • roberto dice:

      lo que trato de hacer en este instante es y tal y como se vé, se entiende que cuando los personajes pasa momento de tension pierden detalles, solo quiero dar la sensación de que todo pasa muy deprisa y quiero que el lector le falte muchas descripciones, es decir, el grupo se enfrentan a una series de acontencimientos incomprensibles tanto para ellos como para el lector, si es eso la sensación que te he dado, creo que voy por buen camino, muy Buena aportación para este capítulo txusky21

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