Roberto Loaisa Casanova Vereck "El desterrado" (Cap. 7) - Eclipse Lunar Eclipse Lunar

Vereck “El desterrado” (Cap. 7)

Manfred pudo abrir los ojos, tenía una vista turbia debido al gran golpe que tenía en la cabeza, se llevo las manos a los ojos intentando poder ver algo, estaba asustado, no sabía donde estaba y que había pasado con su amigo, se llevó las temblorosas manos a la cabeza, un fluido viscoso y caliente le rebosaba las manos y suavemente se deslizaba por sus antebrazos, recobrando la vista gradualmente empezó a ver ese fluido, era su propia sangre, tenía una gran brecha en la cabeza, miro a su alrededor y vio que estaba encarcelado, rodeado de barrotes, de repente un horripilante ser se acercó a la puerta de barrotes, tenía una gran joroba en la espalda y su piel era tan viscosa como los MelFars de los pantanos del Este, tenía una armadura correosa, oxidada y desgastada por la humedad pero estaba adornada por ilustres grabados de Rue, según se fue acercando a la puerta la criatura, Manfred se apoyó sobre sus propias piernas para retroceder contra la pared, su corazón empezó a acelerar a medida que la criatura humanoide comenzó a  retorcer el picaporte de la puerta.
 
-          Buenas Noches, muchacho- dijo la criatura.
 
-          Mi nombre es Vereck, guardian de las cloacas de Thet-Sun- dijo la criatura mientras intentaba abrir la puerta para darle un cuenco de agua para que  pudiera beber.
 
-          ¿Quién eres?- Dijo mientras deslizaba el cuenco el suelo con suavidad para no asustar más al muchacho.
 
Manfred no quiso hablar debido al shock, ya había reconocido esa armadura o por lo menos intuía a quien pertenecía, a un caballero del Sol por las ilustraciones de los libros, pero eso para el no era un caballero del Sol, era un Monstruo, ese ser tenia ojos felinos y dientes en forma de sierra, no era un esbelto caballero, sabía que esa armadura había sido robada a algún difunto caballero.
 
-          ¿No vas a decirme quien eres pequeño?- dijo Vereck frunciendo el ceño.
 
Manfred desvió la mirada hacia la podrida arena de las cloacas y cerró los ojos esperando a que todo fuera una pesadilla.
 
-          Muy bien, espero que esta agua te sirva de compañera, porque va a ser lo único que van a ver tus huesos cuando mueras de sed- gritó Vereck mientras cerraba la puerta con violencia.
-          ¡dentro de Tres Kaes y con el pimer rayo de Rue te llevaré a los monjes, que ellos valoren que hacer contigo, ellos sabran que hacer!, ya no se si eres un hijo de Rue, ya eres un peligro para Thet-Sun- siguió diciendo en un gran eco mientras se alejaba a la Bóveda.
 
 
Manfred no entendió que quiso decir con esas palabras.
 
¿Ya era un extraño para Thet-sun? – se preguntó.
 
¿eso significaba que no podia ver a su Madre y amigos nunca?¿quién era ese ser…?- demasiadas preguntas, demasiado cansancio, Manfred cayó desplomado de cansancio en aquella oscura celda.

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