Roberto Loaisa Casanova Marant "Lengua de Fuego" (Cap. 10) - Eclipse Lunar Eclipse Lunar

Marant “Lengua de Fuego” (Cap. 10)

 
-          Vamos dormilón despierta, nuestro carruaje está listo –  dijo el Monje mientras le pegaba un golpe  con su bastón.
 
Manfred corrió a vestirse, le tenían preparada una túnica realmente refinada de color negro sobresaliéndose caídas en las mangas e interior las mismas tonalidades anaranjadas y rojas
Salió de la habitación a un largo pasillo,  lleno de lámparas de araña e ilustres retratos de antiguos monjes.
 
-          Por cierto Manfred, mi nombre es Marant, el concilio decidió anoche que fuera tu mentor- dijo mientras abría aquella puerta de bellísimos relieves del dios Rue, del cielo y de un gran ejercito en sus espaldas señalando a Kae diosa de la Oscuridad con gran tristeza, lo curioso es que también Kae era humana, y el ejercito que había tras de ella también tenía seguidores de Humanos.
-          Vamos –  dijo mientras que tendía la mano hacia el carruaje rompiéndole la breve reflexión.
 
Manfred estaba completamente sorprendido, era una gran plaza, donde el comercio era lo principal, casi todo estaba en la misma, ayuntamiento, cuarteles, la catedral,  un montón de tiendas y comercios, juglares que entretenían a los niños mientras sus madre realizaban las compras en los bazares, de nuevo la tristeza le envolvió, se puso la capucha de túnica para que nadie le pudiera ver nadie aquella cara de tristeza.
 
Emprendieron un largo viaje dejando a tras la gran ciudad de Thark hasta llegar a una pequeña  casa situada en un lugar llamado
“Montañas del Este”
.
 
-          Vamos manfred, aquí nos quedamos- Dijo Marant a la Vez que cogía el equipaje de ambos viajeros.
 
Por unos instantes a Manfred se le torno tristeza por asombro, era un sitio tremendamente grotesco, todo estaba tallado en la roca, toda la casa era de Roca cuidadosamente labrada en una pieza, en los alrededores no se contemplaba ningún tipo de planta ni vida animal.
 
Entraron en la casa, se oyó un fuerte latigazo y  unos cascos de caballos alejándose, Manfred se quedó con cara de desilusión, la casa no era nada acogedora, no tenía los dulces inciensos de su madre, ni velas, y lo peor de todo, las camas eran pura roca.
 
-          Jajaj, ya te acostumbrarás Manfred, todo lo hacemos- Dijo Marant a la ver que  colocaba todos los alimentos, ungüentos y plantas en los estantes de madera.
 
-          Manfred, te voy a hacer unas series de preguntas,  espero que me seas totalmente sincero y a  cambio yo te contestaré a una de las preguntas, siempre que me hagas caso, valoraré la opción de que me hagas una pregunta al día y contestaré- dijo Marant.
 
De repente Marant cogió a Manfred por los hombros y le dijo:
 
-          Manfred, la sabiduría nace de los detalles, cada respuesta es conocimiento y el conocimiento es poder- dijo Marant.
 
-          ¿has sufrido últimamente quemaduras en las manos, pies?- le preguntó Marant.
 
-          No, solo algo asombroso, el monje del otro día me hizo quemaduras en el cuello pero desaparecieron en unos instantes- contestó Manfred.
 
-          ¿Tu Madre te cuidaba a base de plantas y frutas autóctonas, verdad?-  hizo una ligera mueca, a la vez que le volvía a mirar a los ojos como si ya supiera la respuesta.
 
-          Sí,  me prohibía comer muchas clases de alimentos, las quemaduras decía mi madre que me salían cuando era pequeño, luego me empezó a llevara a Sam, era el herborista de la ciud..-
 
-          Conozco a Maese Sam- le interrumpió Marant.
 
-          Ahora intenta dormir y descansar, mañana comenzaremos con la primera clase, el estudio y conocimiento de los kaenitas…-   le susurró mientras le  acompañaba a aquella dura cama.
  1. txusky21 dice:

    Me gusta el giro que ha dado esto…

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